El velociraptor no es como lo pintan

El dinosaurio llamado Velociraptor mostrado, tanto en las películas como en las novelas del Parque Jurásico, es en realidad, un animal completamente diferente conocido como Deinonychus. En lo que se refiere al tamaño, hay una enorme brecha entre los dos. El Velociraptor no era mucho más grande que un pavo, pero el Deinonychus adulto medía aproximadamente unos 11 pies (3.3 metros) de largo y podría haber pesado más de 200 libras (90.7 kilogramos). Ambos están clasificados como dromaeosaurids, una familia de dinosaurios carnívoros parecidos a las aves. Los miembros de este grupo tenían un dedo especializado en cada pata, el cual se sostenía en posición vertical mientras caminaban. En teoría, este hábito mantenía las garras grandes y en forma de gancho.

Volviendo a Deinonychus, este dinosaurio en particular fue descubierto originalmente en 1931, en Montana. Esto ocurrió cuando el paleontólogo de la universidad de Yale, John Ostrom, supervisaba una excavación en una cantera de Montana, y se encontraron los huesos de cuatro Deinonychus esparcidos alrededor del esqueleto parcial de un herbívoro mucho más grande llamado Tenontosaurus.
Los cuatro Deinonychus muertos, teorizó, habían muerto mientras atacaban al gran devorador de plantas, en un esfuerzo grupal coordinado (tal y como lo hacen muchos depredadores el día de hoy). Más tarde, presumiblemente, otros miembros de su manada mataron a ese tenaz Tenontosaurus.

Una versión más aproximada del pequeño velociraptor, el que en realidad no fue más grande que un pavo.

Un lobo vestido de dinosaurio

El trabajo de Ostroms influyó en la obra del autor Michael Crichton, quien incluyó en su primer libro de Jurassic Park, una escena de cacería grupal de dromaeosauros. Desde entonces, el concepto se ha apoderado de la imaginación del público. Además, tuvo un impacto significativo en la ciencia de los dinosaurios. Los terópodos, el grupo que contiene aves y todos los dinosaurios carnívoros extintos, a menudo se encuentran enterrados en las proximidades de otros miembros de su propia especie. Debido a esto, se ha argumentado que muchos depredadores no dromaeosaurios, como Tyrannosaurus y Allosaurus, también podrían haber cazado en grupos.

En un artículo publicado en el 2007, los paleontólogos Brian Roach y Daniel Brinkman diseccionaron el tema por completo. En su opinión, ni los Deinonychus ni los Velociraptor, ni ningún otro dinosaurio depredador no aviar, habrían formado grupos de cacería. La caza cooperativa como la de los mamíferos, es un comportamiento extremadamente raro y complejo, dice Daniel Brinkman.

En su trabajo Brinkman y Roachs definen la verdadera caza cooperativa como un esfuerzo de caza grupal, realizado por animales que habitualmente trabajan juntos [con otros de su especie] para capturar y someter a presas demasiado grandes para que un depredador individual no podría.

El veolciraptor podía cazar individualmente pequeñas presas .

Además, estos jugadores también defienden su territorio colectivamente y pueden compartir los deberes de crianza de los miembros más jóvenes de la manada. Ningún pájaro viviente o reptil cumple con estos criterios.

Es cierto que los cocodrilos del Nilo a veces se agrupan para cazar animales grandes como los ñus, pero luego se dispersan. Y aunque se sabe que los halcones Harris forman grupos de caza de hasta nueve aves, suelen enfocarse en presas pequeñas. Dicho esto, hay un animal vivo que, según Roach y Brinkman, podría ofrecernos una idea de cómo los dromeosaurios y otros terópodos no aviares se comportaban alrededor de los grandes objetos de presa: el dragón de Komodo.

¿Cazadores Solitarios?

Los dragones de Komodo son cazadores solitarios pero sumamente efectivos. Un adulto puede derribar víctimas 10 veces mayor a su propio peso corporal. Estos reptiles también son ansiosos carroñeros, y cuando uno de ellos mata a una gran presa, es probable que otros la huelan y lleguen al festín corriendo. Lo que sigue a continuación es un espantoso frenesí, con una docena o más de dragones de Komodo destrozando al cadáver. Estas reuniones se pueden tornar violentas rápidamente. Mientras pelean por un mordisco de la presa, los dragones de Komodo se pueden atacar unos a otros; a veces, incluso matan y comen a sus competidores más pequeños en el mismo lugar. ¿Puede acaso haber sucedido esta misma escena entre velociraptors?

Dragones de Komodo: Varios comensales disputándose una presa no es señal de cacería en grupo

Entonces, cuando los paleontólogos encuentran una gran colección de huesos y / o dientes terópodos en el mismo depósito de fósiles, ¿qué deberían hacer? ¿Deberían interpretar los restos como provenientes de unidad familiar al estilo de los lobos? ¿O deberían ser vistos como el sitio que conserva los restos de una mafia desorganizada, donde las disputas laterales y el canibalismo habrían sido desenfrenadas? Por su parte, Brinkman y Roach encuentran este último escenario como el más probable. Los Deinonychus [y otros terópodos no aviares] eran probablemente cazadores solitarios que eventualmente se agrupaban en congregaciones similares a los dragones de Komodo, dice Brinkman, e interactuaron entre sí de una manera mucho más polémica, combativa y caníbal de lo que originalmente se había creído.

Encontrar dientes y huesos juntos es una cosa, pero ¿qué pasa con las huellas de dinosaurios?

¿Pueden estos arrojar alguna luz sobre el debate de cacería grupal? En el 2007, se descubrió un sendero de dromaeosaurios de 120 millones de años en China. Se encontraron seis conjuntos diferentes de pisadas paralelas, cada una realizada por un animal de aproximadamente 4 pies (1,2 metros) de altura. A juzgar por la naturaleza del sedimento, parece que estas impresiones fueron establecidas en un lapso muy corto. Anthony J. Martin, un paleoquímico líder en la Universidad de Emory, cree que los animales que las hicieron viajaban en algún tipo de grupo.

Los rastros muestran que estos dromaeosaurios se movían aproximadamente al mismo ritmo, en la misma dirección (paralela), y espaciados más o menos la misma distancia. Entonces es bastante seguro de que esto es evidencia de comportamiento grupal. Sin embargo, esto no significa necesariamente que los dromaeosaurios cazaban en manadas. Tal vez marchaban a prisa hacia un cadáver como hacen los dragones de Komodo.

A fin de concluir de manera segura, que cualquier conjunto de huellas son el producto de cacería grupal o una actividad similar, necesitamos más evidencia, como huellas de un animal de presa que claramente las precedió, y por no mucho tiempo.

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