Los 5 alimentos más repugnantes del mundo

1.- Casu Marzu, el queso podrido

En Cerdeña, con sus 24 100 km² es la tercera región más extensa de Italia y hogar del Casu Marzu, el peculiar queso agrio, considerado un verdadero manjar entre los los locales, quienes generación tras generación, han saboreado este queso, producto de un bastante peculiar método de fermentación.

Pero, ¿qué hace que este queso sea tan especial? Lo que realmente hace al Casu Marzu un verdadero “manjar”,  es el hecho de que está repleto de gusanos vivos. Si, larvas, vivitas y coleando de…moscas.

Se trata de un simple y sencillo queso de leche de oveja, al que antes de comenzar el proceso de fermentación, se le ha remojado en salmuera, ahumado, colocado en planchas de madera y dejado curar en bodegas.

Los productores, toman entonces una de estas planchas, misma que será destinada en convertirse en Casu Marzu, y la dejan a la intemperie, razgando la piel para permitir que las moscas puedan tener contacto con el queso y pongan sus huevos. Cabe recalcar que no se trata de cualquier mosca, se trata de la mosca del queso, las que atraídas por su peculiar olor, llegan para depositar sus huevos por millares. Cuando los huevos finalmente incuban, las larvas ingresan al interior del queso para comenzar a hacer lo que todo gusano sabe hacer: comer, comer y defecar.

A medida que los gusanos comen y defecan, las enzimas producidas por sus cuerpos, se pudren y corrompen el queso, pudriéndolo, de modo que cuando se abre para el consumo, el interior es una masa cremosa y pegajosa, llena de miles de gusanos vivos.

Para los amantes del Casu Marzu, esto es una muy buena señal, pues si al partir el queso los gusanos estuviesen muertos, significaría que el queso puede llegar a intoxicar gravemente a quien lo consuma.

Es por esto justamente, que el consumo Casu Marzu ha sido prohibido en la Unión Europea, pero no así su fabricación, pues este producto lácteo, típico de Cerdeña se exporta a diversas partes del mundo.

2.- Shiokara

Una delicia regional de Japón es el plato llamado Shiokara. Nombre modesto, ¿verdad? Bueno, este plato es una pesadilla en un tazón,  muy seguramente no apto para los débiles de corazón. Es salado y es preparado con animales marinos fermentados, más comúnmente la jibia (Molusco marino de cuerpo oval, muy parecido al calamar).

Para preparar este plato, uno simplemente atrapa una sepia o jibia, la corta en tiras, mismas que se mezclan con las tripas y los jugos que se encuentran dentro del mismo animal. Después de la preparación, la sepia o jibia y sus jugos corporales, son puestos a fermentar y pudrirse hasta por un mes. Cuando ha pasado el mes, el contenedor se abre, y lo que se encuentra en su interior es la peor pesadilla para de los amantes de la comida. La jibia y las tripas se han convertido en una viscosa pasta marrón, de apestoso olor a marisco podrido.

Los nativos japoneses que consumen este plato, están de acuerdo en que la mejor manera de comer shiokara, es simplemente tragarlo todo de un sorbo gigante, y luego acompañarlo con una cantidad aún mayor de Sake (licor de arroz).

3.- Balut

Este platillo oriundo de Vietnam es muy apreciado en el sudeste asiático, en donde goza de gran popularidad debido a la gran cantidad de nutrientes y proteínas que aporta, y al que incluso se le atribuyen cualidades… afrodisíacas.

El balut se prepara con huevos de pato que hayan alcanzado la mitad de su proceso de maduración. De esta manera en su interior, es posible distinguir una pequeña ave completamente formada, pero que aún necesita de la yema para nutrirse y crecer hasta el antes de la eclosión.

Estos huevos se ponen a hervir (si, haz adivinado bien, con el polluelo vivo en su interior) durante algunos minutos. Así, los huesos y el pico, que por no haberse desarrollado completamente aun son cartílagos, se vuelven más suaves. Este económico y popular plato se come acompañándolo de cualquier salsa que se tena a mano.

4.- Huevos de niño virgen

Aunque el nombre de este platillo oriundo de la China, seguramente le arrancará una carcajada a más de uno, no sucederá lo mismo cuando te enteres cómo es que se prepara.
Los huevos son un alimento popular en casi todas las culturas. Son deliciosos, fáciles de preparar y llenos de proteínas. Es fácil imaginarlos preparados revueltos, fritos, con salchichas…pero nunca preparados con orina. Pero no se espante. No se trata de cualquier orina. Se trata exclusivamente, orina de niños vírgenes, preferiblemente menores de 10 años. Los niños deben gozar de buena salud y no sufrir ninguna enfermedad.
La orina de jóvenes estudiantes puede ser recolectada gracias a cubos que se colocan en las escuelas primarias de toda la ciudad Dongyang. Esta orina es recogida y luego se coloca en grandes ollas, en las que se depositan cientos de huevos de gallina, mismos que se cocinan a fuego muy lento. Una vez hervidos, se pelan, se cambia la orina por orinas fresca y son puestos a cocinar nuevamente a fuego aún más lento, tan lento, que el proceso de cocción final puede llevar casi todo el día.

 

Estos huevos son extremadamente populares en la región, pues quienes los comen les adjudican propiedades curativas. China considera que la tradición de cocinar huevos en la orina de niños es legal y parte del “patrimonio de la cultura inmaterial” en Dongyang.

Carne de los 7 sabores

Este plato es típico de algunas regiones de la amazonía. Se prepara con carne de armadillo. El animal es simplemente muerto y mayormente cocinado dentro de su propio caparazón. Se le cocina también frito y de otras maneras, acompañándolo con papa y yuca.. Quienes lo comen sostienen que al armadillo es poseedor de una carne única, pues dependiendo de la parte del animal que se coma, varía el sabor. Pollo, pavo, cerdo, entre otros. De ahí el origen del nombre.

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