Los monstruos marinos en la cartografía medieval y renacentista

Hasta hace pocos años, no se había considerado seriamente a las muchísimas representaciones de monstruos marinos halladas en la cartografía medieval a partir del siglo X. Sin embargo, fueron registrados y representados por una razón. Estos monstruos de las profundidades que habían capturado la imaginación de los antiguos cartógrafos, llegaron a ser de hecho, causa de temor entre los marineros europeos de aquellos días. Aunque algunas de las imágenes parecen fantásticas para el mundo moderno, la mayoría de las representaciones artísticas de estas criaturas, tenían alguna base en encuentros verdaderos, y su representación en la cartográfica medieval y renacentistas es un gran ejemplo de cómo la mitología y el folclore pueden evolucionar a partir de eventos reales.

Un enorme pez devorador de hombres aparece representado en la publicación “Cosmographia” de Sebastián Munster (1600)

En el año 2013, la Biblioteca Británica publicó un libro que tomó el estudio de estas criaturas en serio y ofreció un relato completo y detallado de las representaciones de estas criaturas, tan populares entre los cartógrafos de aquellos días. Chet Van Duzer “Monstruos de mar en los mapas medievales y renacentistas” (British Library, 2013) cataloga una variedad de ejemplos de “monstruos marinos” que los cartógrafos habían considerado  incluir en áreas del mundo inexploradas, publicando advertencias sobre las “aterradoras” criaturas que habían sido o podrían ser encontradas en ciertos territorios oceánicos. Aunque en un principio se creyó que la inclusión de estos seres míticos era simplemente los resultados de la excesiva licencia artística de los ilustradores y de su hiperactiva imaginación , muchas de las criaturas marinas, como las ballenas, los tiburones, las morsas y los calamares, eran criaturas extrañas y aterradoras para quienes las observaban por primera vez, razón por la que habrían sido vistas como monstruos  en aquellos días.

Hércules rescatando a Hesíone de un monstruo marino.

Van Duzer, un historiador de mapas de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, dijo en una entrevista sobre su libro: “Las criaturas parecen puramente fantásticas, pero, de hecho, muchos de ellas provienen de lo que se consideraba, en ese momento, fuentes científicas”. Por ejemplo, era muy usual que las enciclopedias de la época, hicieran referencia de extraños animales terrestres-acuáticos-híbridos, y los cartógrafos simplemente, dieron rienda suelta a su imaginación para representarlos.

Historia animalium, un estudio del naturalista Conrad Gessner (1516-1565) documentó e ilustró muchas “especies” del monstruario medieval.

En su libro, Van Duzer, que era un compañero de Kluge, muestra los orígenes de los monstruos marinos en el “mappa mundi”, mapas europeos medievales del mundo; mapas náuticos; y la Geografía de Ptolomeo, tratado del matemático y científico greco-romano Claudio Ptolomeo, que contenía un atlas del mundo conocido durante el siglo II.

La gran serpiente de mar habría sido avistada 187 y su existencia fue documentada por las suposiciones y sugerencias de personas científicas y no científicas.

Pongamos por ejemplo al legendario Kraken. Se le menciona por primera vez en el Örvar-Oddr, una saga mitológica islandesa del siglo XIII. En la mitología escandinava, esta criatura marina gigantesca, medía 1 milla de largo. Se la representaba como una gran bestia que atacaba a los barcos y era tan grande que su cuerpo podría ser confundido con una isla. No es más que un ejemplo de una criatura marina que fue transformada en bestia  por medio de una leyenda popular.

Los monstruos marinos también se devoraban entre ellos.

Van Duzer presentó una evolución de un mundo tal y como fue concebido a lo largo de los siglos, cuyos mares estaban infestados por gigantescos pulpos, ballenas, calamares y demás criaturas de antojadizas configuraciones, que arrastraban barcos y marineros hacia el fondo mar. Estas aterradoras representaciones fueron la pesadilla de muchísimos marinero hasta el siglo XVII.  A medida que la navegación a mar abierto se hacía cada vez más común y los barcos ejercían dominio sobre el mar, las espantosas bestias simplemente desaparecieron de la cartografía por completo.

La conclusión de Van Duzer, es que las historias mitológicas y las leyendas del pasado, por fantásticas que parezcan, suelen derivarse de acontecimientos o experiencias de la vida real. Muchas de las historias de nuestros antepasados ​​evolucionaron a partir de eventos reales que fueron retratados de acuerdo con la comprensión y al conocimiento de la época. Puede que se hayan exagerado y alejado de la realidad, pero el origen a menudo procede de una semilla de la verdad.

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