Etiqueta en el baño…

Todos nos hemos visto en la necesidad de usar un baño publico en nuestras vidas. En el trabajo, en el restaurante, en el gimnasio, la universidad, etc etc etc. Donde sea, más de una vez hemos sido importunados por aquellos burbujeos gástricos que presagian lo que está por venir y que de cierta forma, nos ponen frente a nuestros colegas o compañeros de estudio/trabajo en una situación algo embarazosa. He aquí algunas formas de prevenir y disimular esos momentos indiscretos que surgen cuando nos vemos forzados a atender esta urgente necesidad.

El prófugo

Se trata de aquel inconveniente pedo que escapa mientras orinamos (justo cuando tenemos a alguien conocido al costado) forzándonos a apretar el esfínter y a detener la micción al mismo tiempo. Este tipo de pedo, se puede delatar algunas veces unos segundos antes de escapar, haciendo posible disimularlo con un tosmuflaje. (Ver tosmuflaje). Si la persona parada a su costado es víctima de un prófugo, haga un esfuerzo por disimular la situación, pero sobre todo NO SE RÍA.

Tosmuflaje

Acto de disimular un pedo por medio de una oportuna tos. El tosmuflaje es efectivo únicamente durante unos segundos y antes de que el olor termine delatándole.

Jalón de cortesía

Es el acto de tirar de la palanca tan pronto se percibe el “splash” en el agua. Sumamente eficiente para reducir la propagación del mal olor en el baño, ayudando a reducir las posibilidades de ser atrapado en el infame paseo de la pena (Ver paseo de la pena).

Paseo de la pena

Nombre que recibe el acto de ser sorprendido al caminar desde el inodoro hasta el lavamanos, sobre todo después de haber culminado sonora y satisfactoria sesión cagatoria. El paseo de la pena puede ser prevenido mediante el empleo a discreción del tosmuflaje y el jalón de cortesía.

El cagafuegos

Un individuo que da rienda suelta, (sin la más mínima contemplación) a su carga intestinal. Ignora la existencia (o le importa un pedo) del tosmuflage y el jalón de cortesía. Siempre hay uno en todo baño. Fácilmente reconocibles, pues ingresan en él siempre con un periódico o revista bajo el brazo.

El mata pasiones

Individuo que intenta de manera insistente abrir la puerta del cubículo en él que uno se encontraba y en lo mejor de la sesión cagatoria. Mayormente se trata de alguien padeciendo los efectos de la recta final (ver La recta final) y en búsqueda desesperada del primer inodoro disponible. Se recomienda el uso inmediato del tosmuflaje. Evite usar el jalón de cortesía pues podría dar falsas esperanzas a aquel desafortunado.

La recta final

Momento de increíble angustia ocasionado por un esfínter llevado más allá de sus limites y a punto del colapso total de su resistencia. Se percibe la notoria presencia del sudor frío. Personas en la recta final son fácilmente detectables pues miran únicamente al frente, ignorando hasta a el jefe, y por un andar similar al de la caminata olímpica. Si ve a alguien atravesando por la recta final, sea considerado y si es posible, ceda el inodoro.

El pingüino

Individuo cuyo esfínter ha colapsado y sufre el escape de algunas pequeñas porciones de caca. Estos pequeños escapes, suelen estar acompañados por sonoras ráfagas de incontenibles pedos, algunas veces de tipo “trompetilla”. Llegado a este punto, no hay marcha a atrás. Todo intento de controlar el esfínter fracasa. De encontrarse con un pingüino, sea amable y al igual que con la recta final, ceda si es posible el uso del inodoro.

El hombre plástico

Persona que se ve forzada a estirar una de sus piernas mientras está sentada en el inodoro y a manera de bloquear e impedir que la puerta del baño pueda ser abierta. Sumamente útil si la puerta carece de cualquier forma de seguro-cerrojo. Tenga en cuenta que este método funciona únicamente cuando la puerta del baño en cuestión, se abre empujándola desde el exterior.

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