El Bismarck, la suerte estaba echada

Muchos dicen que desde antes de ser botado, la suerte de este súper buque, el más grande jamás construido por Alemania, ya estaba echada. Se planeó y ejecutó en el mas grande y absoluto secreto. Sería la nueva súper arma,  una suerte de cosario que dominaría y sembraría el terror en los mares del Atlántico norte y aniquilaría a las flotas mercantes aliadas. Esta la historia del acorazado de guerra Alemán llamado Bismarck.

Características.

Su construcción se inicio en julio de 1936 bajo completo y total hermetismo (debido a las restricciones del tratado de Versalles, Alemania estaba imposibilitada de fabricar armamento de tales características) y fue botado en Febrero de 1939. Debido a una serie de problemas relacionados con las hélices propulsoras, su pobre radio de giro y la incapacidad de la nave para mantener el rumbo , el Bismarck solo entró en servicio activo hasta Agosto de 1940.
Su formidable diseño lo convertía en una suerte de titán de acero, construido con planchas de acero cementado permitían ahorrar peso y agregar mas blindaje en los puntos críticos de la nave.
Un avance muy significativo fue el uso de soldadura para la unión de las planchas, evitando el uso de remaches y ahorrándose también así más peso. Este blindaje llegaba a tener hasta 320mm de espesor y estaba principalmente instalado sobre la linea de flotación.
Su armamento principal estaba constituido por 8 cañones de 380mm, dispuestos en 4 torretas móviles, 2 en proa y 2 en popa. Adicionalmente contaba con 12 cañones de 150mm, 16 de 105mm, 16 de 37mm y 12 de 20mm (anti aéreos). Transportaba ademas 4 hidroaviones del tipo Arado AR196 para misiones de reconocimiento.

Durante el proceso de construcción del Bismarck, el nerviosismo y preocupación de los aliados iba en aumento, pues ya habían rumores dentro de los cuerpos de inteligencia que la construcción del super buque estaba en proceso pero aún no había podido ser confirmada.
Múltiples vuelos de reconocimiento eran enviados a sobrevolar las zonas próximas a los astilleros alemanes, los vuelos de patrulla de la Luftwaffe y las condiciones inclementes del clima complicaban aún más esta labor.
Preparativos.

Durante la extensa etapa de pruebas previa a la incorporación del Bismarck en operaciones navales, una serie de complicaciones ocasionaron su retraso. El canal de Kiel estaba congelado y para hacer aun más difíciles las cosas, un buque mercante había encallado también allí. Nuevamente su entrada en servicio activo se veía pospuesta. Solo pudo regresar a mar abierto hasta Febrero de 1941 cuando finalmente el canal quedó despejado.
Pero esos no fueron los únicos incidentes que sufriría la nave. Gracias a un muy poco hábil piloto, el Bismarck quedó varado cerca de las exclusas de Kiel Holtenau, este nuevo percance tuvo que ser resuelto con la ayuda de buques remolcadores. Luego de esto, el Bismarck quedaría listo finalmente para entrar en operaciones y había salido al encuentro de otros buques Alemanes preparándose para dar inicio a la operación Rheinübung.
Pero algo no había salido bien y ellos no se habían percatado. Justamente durante este periodo de retrasos, las condiciones meteorológicas habían mejorado solamente un poco. Ese poco habría bastado, para que un avión de reconocimiento inglés finalmente lograra su tan precioso objetivo: Divisar al Bismarck y confirmar así que los alemanes preparaban un operativo de superficie a gran escala . La nubosidad a gran altura que dejaba muy pocos espacios claros, había servido de protección al avión ingles que logró aproximarse a la zona sin ser detectado,eludiendo las patrullas de caza y el fuego anti aéreo. La fotografía que confirmaba la existencia del Titán Alemán fue posible.

La amenaza

Los Británicos entonces conscientes de la amenaza que supondría en la zona la presencia del Bismacrk y la flota que lo acompañaba, intentaron una serie de ataques aéreos para por lo menos deshabilitar los buques y poder ganar mas tiempo y garantizar la seguridad de las flotas mercantes que ahora sólo navegaban por el Atlántico bajo la escolta de destructores o cruceros.
El plan alemán era simple, el Bismarck daría cuenta del buque insignia enemigo mientras que sus escoltas diezmarían a los buques restantes. Los británicos por su parte emprendieron una serie de ataques contra los buques alemanes, mismo que se concreto con la averiá del Gneisenau , que tuvo que abandonar la formación y regresar al puerto para reparaciones. Los ataques británicos fueron relativamente exitosos, pues luego de ellos , estaban aptos para el combate unicamente el Bismarck y el Prince Eugen.

Salida a alta mar

Es finalmente en el día 19 del mes de Mayo del año 1941 que bajo el mando del capitán de navío Günther Lütjens , personaje de monolítica personalidad, que el Bismarck partió de Gotenhafen para darle el encuentro al Prince Eugen. La operación Rheinübung estaba comenzando.

Para el 20, habían arribado ya a Kattegat pero fueron avistados por buques pesqueros suecos y algunos buques mercantes. Desde la costa, un miembro de la resistencia Noruega, Viggo Axelseen, diviso lejos en el horizonte a los gigantescos buques alemanes y no dudó en alertar a los británicos sobre su descubrimiento.
Es entonces que al día siguiente, la cacería da comienzo otra vez. Aviones de reconocimiento británicos comenzaron a escrutar el horizonte en busca de los buques alemanes mismo que fueron ubicados gracias a un Spitfire que los encontró en el fiordo noruego, donde habían decidido permanecer hasta la noche, pues el soleado día, no les ayudaba en mantener en secreto su operación. El panorama no pintaba bien para la misión alemana, por medio de un mensaje radial que lograron interceptar, se dieron cuenta que los británicos ya sabían de sus movimientos y estaban virtualmente siguiéndolos como cazador a la presa.

La fotografía tomada por aquel Spitfire.

El hundimiento del Hood

Fue en la mañana del 24 de Mayo cuando gracias a un mejor clima que permitía mas visibilidad, que los buques alemanes divisaron lejos en el horizonte a las naves inglesas, orgullo de la marina británica; el buque insignia HOOD y el Prince of Wales y que se aproximaban a toda maquina listos para entablar combate.

El Bismarck fotografiado durante la batalla, disparando sus cañones contra el Hood.

El objetivo británico era el de concentrar toda su capacidad de fuego sobre el buque insignia (Bismarck), aniquilarlo lo antes posible y hacerlo antes de que una salva de su mortífera artillería pudiese tocarlos.

La siluetas de los barcos alemanes en la distancia eran muy similares, lo cual, de primera impresión hacia difícil reconocer al uno del otro. Comenzado el combate, cuando habían ya intercambiado algunas salvas, la tripulación del Prince Of Wales, se percata de que le estaban disparando al buque equivocado. No tenían idea que el Prince Eugen estaba fungiendo de buque insignia. De inmediato ordenaron el cambio de objetivo, pero por alguna razón, el navío Ingles HOOD, siguió disparando sin cambiar de blanco tirando por la borda la estrategia que ya tenían definida.
Mientras esto sucedía, los buques alemanes si concentraron su fuego sobre el navío inglés Hood, el gran orgullo de la armada inglesa, que durante más de 20 años, sostuvo el titulo del navío de guerra más grande jamás construido. Ambos bandos comenzaron a recibir impactos, pero la coordinada andanada de salvas alemana partió en 2 al Hood y en cuestión de minutos, sus restos desaparecían del horizonte. El prince of Wales se había quedado solo y solo frente a 2 titanes de acero que empezaron ahora a concentrar su fuego a hacia él. No había forma de pelear esa batalla, en clara desventaja, se ordena la retirada a toda maquina. Mientras esta daba lugar, la artillería alemana comenzaba a impactar al buque ingles. Severamente lastimado pero no herido mortalmente, el Prince of Wales intenta su escape, una salva cae de lleno en le puente, el capitán de navío John Catterall Leach salvo su vida de milagro.

Habiendo finalmente logrado distanciarse de los buques alemanes, estos cesan el fuego. La batalla había terminado. Detrás quedan los restos retorcidos del Hood, las vidas del vicealmirante Holland y su tripulación de 1,421 hombres. Más tarde se reportó que sólo un total de 3 tripulantes sobrevivieron la tragedia del Hood. En tan solo 15 minutos de combate, se habían perdido tantas vidas.
Pero el Bismarck no había salido invicto, los cañones del Prince Of Wales habían logrado también impactar en él, aunque el Bismarck no vio afectada en lo absoluto su capacidad de combate. La noticia del hundimiento del Hood causó gran pesar entre los británicos. Winston Churcill visiblemente afectado por la perdida del vicealmirante John Catterall Leach dio la orden de : “Tenemos que destruir al Bismarck”.

Se estrecha el cerco

Los navíos Suffolk y Norfolk por fin logran dar alcance al Prince of Wales y siguen desde la distancia a los buques alemanes. No mucho mas tarde, se incorpora también el portaaviones Victorious. La persecución del Bismarck era tenaz, esta vez era seguro que no habría ni escapatoria ni errores.

La primera oleada de ataques aéreos llega en la forma de torpederos Swordfish, anticuados biplanos casi al borde de la obsolescencia. Los recibió una nutrida defensa anti aérea, pero a pesar de ella, ningún Swordfish fue derribado, todos lograron regresar intactos al Victorious. Solo uno de los torpedos lanzados en esa oleada logró hacer impacto en el Bismarck pero sin causar realmente daños mayores. Durante la batalla, el Bismarck se vio forzado a realizar una maniobra de distracción para salvar al Prince Eugen, permitiéndole escapar atrayendo sobre si el fuego enemigo.

La persecución continuó por unas horas más. Ahora los buques ingleses enfrentaban la constante amenaza de los legendarios submarinos U-boot razón por la cual se vieron forzados a navegar en zig-zag para evitar posibles ataques con torpedo. Esto fue capitalizado por los Alemanes quienes en una brillante pero sencilla maniobra, deciden llevar a cabo un giro casi en redondo que les permite escapar la persecución.

La sencilla pero eficaz maniobra que permitió al Bismarck escapar de sus perseguidores

La última Batalla

El día 26, torpederos Swordfish del Ark Royal iniciaron una nueva incursión sobre el gigantesco navío alemán. Si bien es cierto la mayoría del daño fue superficial, uno de los torpedos daño el timón del Bismarck haciendo casi imposible maniobrarlo, sin embargo su tripulación se las ingenio para que cambiando la revolución de las hélices el buque pudiera virar pero de manera limitada.
La velocidad del Bismarck ahora se había reducido a tan solo 7 nudos. Escapar era ya imposible.
Se envió el siguiente mensaje a Berlin:

“La nave ya no se puede maniobrar más, pelearemos hasta disparar la ultima salva, larga vida al Fuhrer.”

La suerte, estaba echada…

Al amanecer del día siguiente, la escuadra de buques ingleses mantenía su persecución. El mar estaba agitado ese día. El HMS Rodney había por fin puesto al Bismarck a distancia de tiro. A las 8:48 abre fuego, disparando las primeras salvas de la batalla final. El HMS King George y los cruceros Norfolk y Dosrsetshire empezaban también a acortar la distancia. Un minuto mas tarde el Bismarck responde al fuego.

Los anticuados pero efectivos torpederos Swordfish sobre la plataforma del portaaviones británico Victorious un día antes del ataque al Bismarck

Lo que siguió después, fue una violenta andanada contra el Bismarck. Una tras otra las salvas impactaban sobre el buque Alemán. El puente principal, las torretas, una una quedaron deshabilitadas.
Uno de los torpedos disparados por el HMS Rodney consiguió impactar el blanco.
El Bismarck virtualmente ya indefenso, devolvía el brutal fuego con aquellas armas que aun quedaban operativas. Eran hombres al fin y al cabo, camaradas de armas haciendo un último y frenético esfuerzo por salvar sus vidas.
Mientras tanto los tripulantes de la flota inglesa no podían salir aún de su asombro. El buque Alemán seguía aún a flote a pesar de todo el daño que había recibido. Es entonces que el HMS Rodney , se aproxima al mortalmente herido Bismarck y dispara con sus 9 cañones, el daño que recibía el Bismarck no habría sido resistido por ningún otro buque. El Dorsetshire disparó 2 torpedos, ambos dan en el blanco, es solo entonces que comienza a hacer agua y finalmente a hundirse.

El humeante Bismarck hundiéndose envuelto en llamas.

Dice la historia que Günther Lütjens habría sobrevivido la carnicería y que haciendo un saludo militar, se habría hundido con el buque, lo cual probablemente no pase de ser una exageración. A mi en lo personal, esta me parece una historia digna de algún genial escritor y demuestra una vez mas que la realidad es muchas veces mas increíble que la ficción.

Vaya nuestro sincero agradecimiento a José Ma. Rico, Webmaster de es.kbismarck.com quien tuvo la gentileza de permitirnos hacerles llegar estas imágenes. Si tu gustó esta historia, en este sitio, encontraras mucha más información y al detalle.

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